Una intervención desde el respeto, la devoción y la verdad material
Restaurar una imagen siempre es un privilegio, pero cuando se trata de una talla con tanta devoción como Jesús del Perdón, el compromiso es aún mayor. Esta intervención no solo supuso un trabajo técnico y artístico, sino también un ejercicio profundo de responsabilidad hacia el patrimonio, la historia y la fe de una comunidad.
El punto de partida: diagnóstico y sensibilidad
Desde el primer momento, abordé este proyecto con una premisa clara: conservar la identidad de la imagen respetando al máximo su esencia original. Tras un examen técnico exhaustivo, detecté alteraciones que no respondían al planteamiento original del autor y zonas debilitadas que requerían una intervención urgente. La policromía estaba oscurecida por repintes y barnices envejecidos, y la estructura presentaba signos de inestabilidad que comprometían su conservación a medio plazo.
La intervención: devolver sin alterar
Cada paso que di fue medido, reversible y documentado. Realicé una limpieza estratigráfica controlada, eliminando repintes y capas ajenas que ocultaban la verdadera expresividad del rostro. También consolidé la estructura interna, reforzando los puntos debilitados y estabilizando la imagen para garantizar su durabilidad.
En la reintegración cromática, busqué siempre la armonía y la honestidad visual: no se trata de «embellecer», sino de recuperar el lenguaje plástico original, dejando que vuelva a hablar por sí solo.
Un reencuentro con su gente
La presentación pública de la restauración fue uno de esos momentos que no se olvidan. Ver los ojos emocionados de los hermanos, las lágrimas de quienes llevan rezándole toda la vida y escuchar cómo muchos decían: «Ha vuelto a ser Él» fue la mejor validación que podía recibir.
Jesús del Perdón no solo regresaba restaurado: volvía a latir entre su gente.
Reflexión final
Cada imagen que llega a mis manos cuenta una historia, no solo desde el arte, sino desde la fe y el corazón de quienes la veneran. Mi labor consiste en ser puente entre la técnica y la devoción, entre lo visible y lo intangible. Restaurar no es cambiar, es escuchar y devolver




