Noviembre es un mes de silencio, oración y recuerdo. En él, las hermandades visten a sus Titulares con la sobriedad propia del luto, rindiendo homenaje a los fieles difuntos. Cada saya, cada manto y cada tocado se convierten en una manifestación de respeto, devoción y belleza contenida.
He tenido el privilegio de realizar diversas vestimentas de luto para imágenes marianas de distintas hermandades, cuidando cada detalle para reflejar la esencia de este tiempo. Desde los tejidos negros hasta los encajes antiguos y los toques dorados que simbolizan la esperanza en la resurrección, cada composición busca transmitir un mensaje: el amor que permanece más allá de la muerte, y por supuesto siempre adaptándome al estilo de cada imagen e intentando darle su sello particular.






